viernes, 10 de agosto de 2012

Vejez

¿Si vivo para entender la vida, quedan mis días atados a perder el tiempo?

Tiempo que al igual que el silencio, no existe sino en nosotros

¿En que momento cambian de roles los abstractos?

Ayeres, mañanas, que más da

Si todos Sabemos que mañanas perfectos, dejan ayeres sin sentidos y abatidos ante el espejo

Solamente mirá como nos mira el reloj

Impertinente pedazo de metal analógico

Gritemos a voz viva para romper el umbral

Mal amigo, testaferro de la parca

Hoy será el día que nuestros relojes perderán esa  potencia supraterrenal, aunque sea por un segundo, aunque parezca irónico, es sumamente razonable y digno de ser experimentado

Libres de vejez, adioses y hasta luegos


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