¿Si vivo para entender la vida, quedan mis días atados a perder el tiempo?
Tiempo que al igual que el silencio, no existe sino en nosotros
¿En que momento cambian de roles los abstractos?
Ayeres, mañanas, que más da
Si todos Sabemos que mañanas perfectos, dejan ayeres sin sentidos y abatidos ante el espejo
Solamente mirá como nos mira el reloj
Impertinente pedazo de metal analógico
Gritemos a voz viva para romper el umbral
Mal amigo, testaferro de la parca
Hoy será el día que nuestros relojes perderán esa potencia supraterrenal, aunque sea por un segundo, aunque parezca irónico, es sumamente razonable y digno de ser experimentado
Libres de vejez, adioses y hasta luegos
No hay comentarios:
Publicar un comentario