viernes, 23 de noviembre de 2012

El Factor Dios


 En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados.Los hombres eran rebeldes.

 En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo.
Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero.

 En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras.
Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares. 

 Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta.
En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda.

 El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado.

 Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura.

 Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.

 Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.

 Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.

 Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.

 Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente Links sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.
 Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.

 Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella.

 No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones.

 Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia. 

 Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.



José Saramago

sábado, 17 de noviembre de 2012

Conmiseración




Hoy, la conmiseración nace desde donde no puede,
está azorada bajo la terrible noticia de la nada.
Observa lo que muchos llamarían, infiernos del pasar.
Intenta; aunque son victorias remendadas, si las hay.


Viaja sin lugar a donde aparcar y sin destino,
vela a la espera de un ínfimo espacio de refugio.
Lastimosamente empañados los cristales se ven,
desintegrada llora mirando el horizonte.


La suerte le presenta pocas oportunidades,
pero están, solo hay que examinar con vigor.
A menudo busca refugio en los amaneceres cercanos,
y el sol estacado, trata ser buen anfitrión.


Voy a pedirte que nunca pienses en perder,
solo debes volver a nacer, porque sé que están.
Hay quienes te abrazan con pasión, los hay inconstantes,
quienes estuvieron, los que van a estar, los que no.

sábado, 27 de octubre de 2012

Néstor Kirchner




25 de mayo de 2003, se acercaban las 2 de la tarde, fui al garaje de mi casa a buscar mi bicicleta, era de esas chiquitas, cromadas, para hacer piruetas.  No me dieron ganas de abrir el portón para salir a la calle, así que opté por atravesar el living con la bicicleta en la mano. Estaba dispuesto a salir a la calle a dar unas vueltas, como lo hacía habitualmente.

Sentada en el sillón estaba mi mama mirando la televisión y me dice:
-       -  Mirá, Jura el nuevo presidente.
-       - Que me importa, me voy a dar una vuelta. Le contesté.
-       - Mirá, estas cosas son importantes, es historia.

Me senté y miré la asunción de un canoso desgarbado que juraba por Dios, los santos evangelios desempeñar con patriotismo el cargo de presidente de la Nación, observar y hacer observar fielmente la constitución de la Nación Argentina. Luego con la freten en alto y su mano izquierda puesta en la biblia reza: -Si así no lo hiciere, Dios y la patria me lo demande.

Recuerdo esbozar una sonrisa cuando comenzó a hacer malabares con el bastón presidencial porque no sabía cómo agarrarlo y la cara de su mujer entre avergonzada y enojada por el ridículo que creía estaba haciendo su marido.

La verdad es que me quede mirando y estuve un largo tiempo frente al televisor, recuerdo haber visto el discurso completo que dio después de la asunción. Fue un discurso de casi una hora, nunca le había prestado atención a la política, así que imagínate lo que era para mí un discurso de una hora, algo así como 3 días, si no me dormía antes. Pero, esta vez fue diferente. Aunque debo admitir que mucho de lo que decía no lo entendía completamente, era chico y vivía en mi propio mundo.

Mi vieja ya se había ido a dormir la siesta y yo seguía enfrente al televisor. El flaco este se metió entre la gente, pensé que estaba loco por hacer eso, capaz que le iba a pasar algo. Se rompió la frente con una cámara, y le empezó a caer sangre por la cara.

Ese día comencé a interesarme por la política, a leer, interiorizarme, aprender, a seguir la agenda política diaria, a tomar posición propia, a formarme ideológicamente.


27 de octubre de 2010, era el día del censo nacional. Suena el despertador a las 8 de la mañana, si bien no tenía que ir a la facultad, ni nada, ya tenía la costumbre de levantarme temprano para leer todos los diarios. Bajé a comprar unas facturas y me preparé unos mates. Eran aproximadamente las 9 y media y tenia de fondo prendido el televisor y estaba el programa A.M. en vivo, estaban haciendo una nota en la calle riéndose y paveando, cuando Leo Montero se aprieta la cucaracha sobre su oído y manda inmediatamente a una pausa. Me llamó la atención y comencé a buscar información en Internet a ver qué es lo que había pasado y en Twitter se rumoreaba que habían internado a Néstor Kirchner.

Comencé a hacer zapping y no encontraba nada, volví a Telefe y me quedé expectante esperando que volvieran de la pausa, que por cierto, fue bastante larga. Un zócalo con letras mayúsculas que rezaba “ MURIÓ NÉSTOR KIRCHNER” fue lo primero que vi cuando el programa volvió al aire.

No lo podía creer, o no quería creerlo. No sé, recuerdo que de inmediato se me hizo un nudo en la garganta y se me cayeron unas lágrimas. Me parecía inverosímil que me angustiara tanto por la muerte de un ex presidente, que nunca lo había conocido, que no era alguien cercano, que fue nada más un político. Antes no lo había pensado, pero en ese momento me di cuenta lo que fue Néstor para mí.

Al poco tiempo que me entero de la noticia, me toca el timbre la chica que me venía a hacer el censo, ella no lo sabía y se lo comento. Nos quedamos casi media hora tomando mates, mirando la tele y charlando con los ojos vidriosos. Estaba compartiendo un dolor con alguien que no conocía, por alguien que no conocíamos.

Si cuando asumió la presidencia me quede mirando la tele un buen rato, esta vez multiplicalo por cien.

La gente comenzó a llegar a plaza de mayo, columnas de gente que se acercaban, llorando, abrazándose, cantando, gritando, callados, conteniendo el llanto, rezando. Ponían cartelitos en la Casa Rosada, escritos a mano, impresos hacia unos minutos, de cualquier forma. La gente necesitaba expresarse. Se lloraba una muerte, pero también era una necesidad de apoyo mutuo, de apoyo a la presidenta, de contención, de saber que con fuerza todos iban a ir para adelante. Cien mil personas se juntaron ese día y muchas se quedaron toda la noche para el sepelio al otro día, otras se fueron y volvieron, mucha gente comenzó a llegar desde todo el país. Nueve horas de cola para despedir a Néstor y saludar a Cristina.

29 de octubre de 2010, cuando llevaron el féretro para aeroparque llovía mucho y la gente fue a despedirlo, corrían atrás del coche fúnebre, querían tocarlo, dejarle algo, decirle adiós, el agua no importaba. Se iba Néstor.

Hoy, 2 años después, puedo decir que nunca me voy a olvidar del tipo que me hizo conocer la política, que me demostró que se puede una Latinoamérica unida, que trabajó para que la política también sea de los pobres, que no dejó sus convicciones en la puerta de la Rosada. Por eso y por mucho más, Gracias.

Al fin y al cabo, mi vieja tenía razón, estas cosas son importantes, esto es historia.









jueves, 18 de octubre de 2012

Canción para los días de la vida

Este día empieza a crecer
voy a ver si puedo correr
Con la mañana silbándome en la espalda
o mirarme en las burbujas.

Tengo que aprender a volar
entre tanta gente de pie.
Cuidan de mis alas unos gnomos de lata
que de noche nunca ríen.

Si la lluvia llega hasta aquí
voy a limitarme a vivir.
Mojaré mis alas como el árbol o el ángel
o quizás muera de pena.

Tengo mucho tiempo por hoy
los relojes harán que cante

Y la espuma gira en torno a mi piel
me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mi.

Y al fin mi duende nació
tiene orejas blancas
como un soplo de pan y arroz

Y un hongo como nariz
cuatro pelos locos
y un violín que nunca calla
solo se desprende y es igual a las guirnaldas.

Este día es algo de sal
me dejó vibrando al nacer
pesa y es liviano como un hilo sin nombre
suena un poco a mi guitarra.

Tengo que aprender a ser luz
entre tanta gente detrás.
Me pondré las ramas de este sol que me espera
para usarme como al aire.

Y es que al fin mi duende se abrió
tiene un corazón de mantel y batón
y un guiño al ver que todo es verdad.

Ya los gnomos cuiden
a un violín que siempre canata
nunca se adormece y es igual a las guirnaldas.

Y es que nunca calla, solo se desprende
y es igual a las guirnaldas.




sábado, 1 de septiembre de 2012

El tercer caso


 El departamento, no era más que un pequeño cuarto azul con ventanas de mediana estatura, y digo esto para no contarles cómo se componía el edificio en general. Era temprano, pero todavía no lo parecía. Con las manos en el bolsillo y silbando una canción de Bach, salió caminando para su trabajo, como lo hacía habitualmente con aires de monotonía que asombra.

 Las primeras  cuatro cuadras fueron las mismas de siempre, el anciano tomando mates en la puerta de su casa con su camiseta blanca y sentado escuchando la radio, aunque parezca algo trillado, era así realmente. El barrendero juntando los últimos vestigios de la noche anterior, como un trabajo de nunca acabar, pero con la simpatía perpetua.

- Buen día. Dijo como de costumbre, a lo que nunca obtenía respuesta, porque la caminata y su inmersión en las melodías de Bach siempre son tan fuertes que lo único que percibe del mundo pasa a través de sus ojos.

 Cuando comenzó a llover no lo sorprendió, porque las nubes ya lo presagiaban y se dispuso a seguir con su paso firme y sin mirar atrás.

 Tenía una particularidad, solía enamorarse tres veces cada media cuadra, pero solamente a partir de la cuarta calle que cruzaba. Pero esta vez fue diferente, parecía inmune al amor. Esto lo dejó un poco sorprendido, ya que la monotonía a la que solía recurrir había comenzado a romperse.

 Qué contarles del trabajo, era igual al de cualquiera pero diferente al de todos. Tenía su propio escritorio, lapicera, papeles, muchos papeles, una foto de un paisaje que nunca conoció personalmente, pero tampoco quería hacerlo; una silla con ruedas que tambaleaba de vez en cuando y  un tachito de basura.

 Los papeles a los que hago referencia contenían el nombre de todos y cada uno, cuando digo todos, es todos. Estaban los nombres de todas las personas del mundo, con sus respectivos detalles, desde donde vivían, hasta el color de ojos. Hice énfasis en muchos papeles, por obvias razones. Su trabajo era igual al de cualquiera pero diferentes al de todos. Era escritor de destinos.

 Tenía un estilo particular para comenzar a trabajar que lo caracterizaba, se ponía una campera en los hombros sin meter sus manos en las mangas, como para que el frio no lo molestara, pero con las manos libres para que la propia campera no fuese un estorbo. Se descalzaba y buscaba una taza de café bien negro, dos cucharadas de azúcar y una pequeña gota de leche.

 El tiempo no era problema para él, si bien mucho había por hacer, era intemporal dentro de su oficina y eso le daba la tranquilidad de poder trabajar bien e hilar fino en sus objetivos. Comenzó con el destino de una mujer soltera de treinta y cinco años que solamente vivía para sus quehaceres laborales. Le regaló una buena vida: Conocer a una persona que la iba hacer entender que estaba perdida buscando logros y se reinventaría. Todavía no tenía resuelto la fecha de su último suspiro, pero se dio cuenta de que seguramente iba a ser de anciana; sí, la afortunada mujer iba a tener una vida longeva y feliz.

 No siempre le gustaba lo que hacía, pero era su trabajo. El segundo caso que le tocó era el de un niño de doce años, al cual le habían diagnosticado un cáncer fulminante y no tuvo más remedio que dejarlo morir. Para tranquilizar su conciencia, lo hizo de manera tal que no sufriera y que se durmiera soñando con todo lo bueno que había vivido.

Con solo imaginar las cosas que tenía que escribir se le erizaría la piel a cualquier mortal, accidentes, desnutrición, asesinatos, violaciones, suicidios y cuantas miles de cosas más que tenía que plasmar en la vida futura de sus papeles. Porque él siempre decía que no eran personas, eran papeles, tal vez era una forma de mitigar el dolor que le causaban sus decisiones.

 El tercer caso que le tocó escribir, lo dejó sorprendido. Aunque de alguna forma se lo esperaba, pese a que no sabía cuándo ni cómo. El tercer caso, irónicamente el número tres, los tres amores diarios que ese día no había tenido. El tercer caso, era él.

 El hombre que escribía los destinos de todos tenía que escribir su propio destino, era la única persona en la faz de la tierra que podía escribir su futuro. Pensó durante un tiempo y tomo una decisión muy inteligente y acertada. El tercer caso, se iba a suicidar en ese mismo instante.

viernes, 31 de agosto de 2012

Para quien cuenta


Era inevitable escuchar las aguas turbias,
que ofrecían el paisaje del desierto de voz.
Hasta que una luz, de esas que no solo alumbran,
aclaró la noche alzando su honor.


“Amarrar a un hombre es empujarlo”,
dijo el multifacético personaje.
Como acariciando el micrófono,
propio de los que dicen por los que callan.


Vale esclarecer, aunque parezca innecesario,
que es aplicable en ambos lados.
Máxima que nos pega en la cara,
para regalarnos certezas del inconsciente.


Frase sabia y con sabor a calle,
con un ímpetu que intimida.
Debe entenderse con el ancho de la frente,
puede construir o asesinar proyectos de vida.

jueves, 30 de agosto de 2012

Empezar


Bajan los polvorientos libros del árbol,
ofrendando letras a los dioses de la tierra.
Bienaventurados aquellos que los apañan,
mueren bajo el cielo quienes osaron desasirse de ellos.


Brotan, símil flor de primavera canciones de ilustres,
agasajando oídos que saben percibir.
Desestimando todo mal pasar,
incluso si este fuese existencial.


Titubeante surgen las letras de quienes quieren,
procurando expresar lo que solo ellas pueden.
No es necesario ser capaz, me dijeron una vez,
solo importa que existan y se puedan curiosear.


No es fácil incrustarse en lo más hondo,
pero solo es gratificante navegar en lo insondable.
Invito a todos, y me incluyo, a experimentar lo plasmado.
Seamos todos bienvenidos en la aventura de apreciar. 

sábado, 25 de agosto de 2012

Para un Negro


Parafrasea un prefacio para los desprevenidos,
Ayuda a ilustrarse a los que solo vislumbran.
Dilata las metáforas hasta casi perder sus bordes,
Abraza las páginas de cualquier libro viejo.


Su sola presencia ayuda a mitigar  dolores,
Y en su ausencia queda una estela de calma.
Amanecen en sus palabras las pasiones,
Reanima a los cadáveres del ocaso del día.


Mitología, filosofía, historia o canción;
Radio o teatro,  más bien, ambas dos.
Interviene también, regalando letras,
Desde Ángeles grises a cartas marcadas.


Creo oportuno escribir y con razón,
Creador de nocturnos pensantes.
Gracias a usted se hace fuerte el hombre,
Y deseo que el tiempo no le acalle la voz.


jueves, 23 de agosto de 2012

Un día como hoy


Retratos de estaciones pasadas,
Vienen a simular lo que no son.
Nos quieren engañar con astucia,
nuestro raciocinio no los dejará.


Crece el entusiasmo de los ansiosos,
Muere en el mismo segundo que apareció.
Olores, sentimientos, cara de novato.
Cuentos chinos, nueves en el truco.


Inagotable se plantea la ilusión,
Nos evoca a lo ya vivido, con ganas de más.
Lastimosamente no todo es lo que parece,
Volvemos a caer en la cofradía de los pensantes.


Amenazante resurge la brisa luego de un tiempo,
Caemos al suelo y continuamos el hoy.
Vuelve a la realidad, no nos podrás timar.
La primavera, aun no llegará. 

martes, 21 de agosto de 2012

Momentos


Momentos que necesitan un batallón de paciencia,
para regenerar de apoco las membranas.
Aciertos que no son los que adivino,
más bien son lo que presagian el no camino.


La difícil tarea de encontrar lo simétrico,
destruir la piedad por cantos del hoy.
Armoniosos bailes de lo dicho,
compensar y volver al azar.


Cristales rotos por donde se mire,
imperiosa agonía de nunca acabar.
Salir ileso para aprobar el dictamen,
Volver al suelo y la cumbre mirar.


No ha de ser incrédulo, solo vacilante.
Pasea a la mar, firme al timón.
Imagina a la brisa llevando el mensaje,
resopla la vida, espera el anclar.  

domingo, 19 de agosto de 2012

Hoy


Domingos de júbilo, inéditos, casi inexistentes,
Parafrasean ilusiones, manifiestan entusiasmos.
Domingos de siempre, hundidos en melancolía,
Desgarran ambiciones, no perdonan expectativas.


Para que mentir, si se puede inventar.
Otro paso más, variando la fecha.
Otro ocaso más, alterando la paciencia
Otro salto más, caminando en la vereda.


Hoy me quedo a ver como se renueva el mundo,
Mañana voy a pretender que nunca valió.
Y así, como siempre y como nunca,
Como apuestas, teniendo fijas.


Domingos que aparentan sábados,
Vienen a rejuvenecer y a prevenir.
Aparece el sol como no lo hacía desde un tiempo,
Mejor me voy a ver el resplandor que se pronuncia. 

viernes, 17 de agosto de 2012

Recorrer


Solemos recurrir sin pensar al atardecer,
Como símbolo de fines y comienzos.
Pero perdemos de vista lo más importante
Lo que debe imperar en nosotros, el recorrido.

Podemos suplicar cabizbajos, y erguirnos al mismo tiempo
Podemos retroceder y avanzar pasos de un solo impulso.
Venimos directo para el olvido y ser recordados por siempre,
Vamos risueños al encuentro de los que van andando.

Solo sé que no hay ningún gualicho que me atormente,
No hay inventos ni sugestiones que me detengan.
Vamos a cimentar y no esperar al constructor,
Vamos a caminar, no hay olvido, pero hay perdón.

De que vale errar, sino para aprender,
De que vale correr, si podemos volar.
No miremos más el atardecer,
Volemos, saltemos, erremos…
Ya vamos a crecer.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Causalidades


Baja paso a paso las escaleras, atraído por el ruido inesperado que sucede solamente cuando las ciudades duermen. Atento y con la marcha firme se acerca, como la de los felinos cuando asechan a su presa. 

Solamente 5 escalones descendió cuando este sonido que se esconde, vuelve desde el lugar más recóndito de la casa. El dilema era que él no sabía el lugar exacto desde donde provenía, pero nada de eso lo había apabullado, había resuelto descifrar el enigma.

El rechinido de los escalones parecía cada vez más fuerte, tanto, que no lograba escuchar con claridad sus pensamientos. Esta vez la escalera era casi el doble de larga de lo que suele ser cuando la utiliza diariamente. Pero nada lo detenía, había echado a volar sus fantasías y no se iba a quedar solo con eso.

Lo primero que ven sus ojos, es un retrato viejo de su abuelo muerto. Nunca se había percatado que en el rincón inferior de la parte derecha tenia escrito un número, seguramente lo pudo advertir porque estaba con todos los sentidos agudizados y no lo miraba como si fuese un día normal. 456-985 era el número que se encontraba en el cuadro que se alzaba en una pared de la casa, estaba pintado con lápiz labial rojo, pero el tiempo ayudo a que pareciera escrito con polvo.

El sonido volvió desde la nada, y su atención se volvió a su cometido primario. Esta vez apura su paso y baja los últimos escalones ya casi salteando de a dos en dos. El interruptor de la luz era de esos viejos, los que tienen la perrilla negra que hay que subirlos de un golpe para que cumpla su trabajo. Pero, esta vez no funcionó.

Se vio en el medio de la sala a oscuras, con un sonido que cada vez se hacía más fuerte y comenzaba a sonar en lapsos de tiempos más cortos. Trató de todas las formas posibles de reconocerlo, pero no importó que hiciera veinticinco años que habitara esa casa, porque se supone que uno conoce hasta el más íntimo detalle de su morada después de tanto tiempo, no logró con su objetivo.

Entre las opciones que se le presentaban opto por la que muchos no optarían, esperar el sonido nuevamente, casi sin mover un musculo y conteniendo la respiración para ir directamente hacia él. Pero esto, no volvió a suceder. La casa volvió a tener los sonidos que solamente él conocía.

Nunca supo de donde provenía el sonido, si tenía algún motivo, cuál era su causa, hasta comenzó a sospechar que se lo estuvo imaginando.
Medio confuso y con sueño, retomo las escaleras para volver a su habitación.

La longitud volvió a ser la misma y el rechinido ya no se escuchaba con tanta intensidad. En el trascurso de su vuelta recordó que algo le había llamado la atención mientras buscaba desde donde provenía el sonido, pero no alcanzaba a recordarlo con claridad. Hasta que lo vio, y se encontró con la sorpresa, que el número que había observado en el rincón inferior de la parte derecha del cuadro,
ya no existía.   

Miajót


Solemne se pasea por los desiertos del rigor,
Nada le hace perder su paso señorial.
Hermosa criatura que nunca se deja ver
Pero siempre su presencia bajo la sombra está.

¿Pueden los nobles conocer a Miajót?
Obséquienme el poder de dudar.
¿Puede Miajót conocer a todos?
Les obsequio la certeza de que nunca será.

Pobres de los sin escrúpulos que aseguran
con certeza que ellos saben y adoctrinan.
Entenderán algún día que Miajót no es,
ni será lo que determinan.

Miajót no viene con dogmas ni palabras,
Miajót solo esta para quienes lo imaginan.
Miajót no vive pendiente del día.
Miajót no vive, Miajót no mira.

Pobre de Miajót, si supiera que quienes dicen
amarlo son los mismos que lo apagan día a día.
Espero con ansias cuando Miajót se decida
Y le grite al mundo que es mentira.

martes, 14 de agosto de 2012

Lógico contrasentido


Frunce el ceño el bueno anciano y la mirada sorprendida.
¿Que puede asustar al geronte, que no sea un mal día?
Aurelio era su nombre, pero lo apodaban coco,
Pasión era su vida, pero esperaba poco.


Tres y media dio el reloj, como todas las noches.
Esta vez no mentía, por que el sol no salía.
Autos, ruidos, gente, llantos y parientes.


Beneplácito se encontraba, no le temía a la muerte,
Descansando aparentaba, como la noche latente.
Que fácil se consume la luz atrás del rio,
Que lento disminuye la sombra del candelabro.

***

Frunce el ceño el buen niño y el grito a voz viva.
¿Que no asusta al pequeño, sino la vida?
María iba a ser  su nombre, y la llamaron Ada,
Pasión va a ser su vida, y ni siquiera lo esperaba.


Tres y media dio el reloj, como ninguna noche.
Esta vez era distinta, amanecía.
Autos, ruidos, gente, llantos y parientes.


Beneplácito se encontraba, no conocía la muerte,
Descansando aparentaba como el día reluciente.
Que fácil se enciende el fuego atrás del rio,
Que rápido incrementa la luz del candil.

lunes, 13 de agosto de 2012

¿?

Muchas  son las voces que se reproducen por el hercúleo calor que promociona la Sandez, pero mas fuerte son los pensamientos de aquellos que con vigor ejercitan la azotea del loco.

Aunque parezca ilógico, la endeblez del más fuerte suele jugarle una mala pasada, y a veces los lleva al extremo de inanición, haciendo a los cantores del hercúleo aparentar robustez.

la pregunta es: ¿quienes somos? ¿un endeble fuerte o un tenor del hercúleo calor?

viernes, 10 de agosto de 2012

Vejez

¿Si vivo para entender la vida, quedan mis días atados a perder el tiempo?

Tiempo que al igual que el silencio, no existe sino en nosotros

¿En que momento cambian de roles los abstractos?

Ayeres, mañanas, que más da

Si todos Sabemos que mañanas perfectos, dejan ayeres sin sentidos y abatidos ante el espejo

Solamente mirá como nos mira el reloj

Impertinente pedazo de metal analógico

Gritemos a voz viva para romper el umbral

Mal amigo, testaferro de la parca

Hoy será el día que nuestros relojes perderán esa  potencia supraterrenal, aunque sea por un segundo, aunque parezca irónico, es sumamente razonable y digno de ser experimentado

Libres de vejez, adioses y hasta luegos


Despertares

Princesas desoladas que nunca les tocan la puerta del castillo, temiendo convertirse en un árbol que muere de pie

Príncipes inexistentes que se creen ataviados por su defensa de ilusión

Como si tener el control fuese una ofrenda de algún dios de penumbras

La ciudad vive refunfuñando por las extrañezas que ve, y se decepciona al no poder interferir

Los senderos que añoran las historias que no vivieron, son los mismos que perduran en la nada del mañana

los espejismos suelen engañar y obnubilar la visión, por eso el escéptico es quien lleva la clave

El día que excarcelemos las pasiones mas profundas, podemos comenzar a charlar con razón

Tal es la fuerza de la historia, que no tengo idea cuando fue que sucedió o si realmente pasó

El miedo nos pide a gritos que entremos en el trillado sentimentalismo de lo ya dicho. Y peor aun cuando caemos en el facilismo de la Fe

Y no me vengan con lugares fiables, porque nunca existió un puerto que no tenga muelle






jueves, 9 de agosto de 2012

Tiempo de inquirir

Vacilante van los destinos a encontrarse en el camino de los sucesos que tratan de asolar nuestra existencia

Poderosos van los ocasos que nos designan cuanta garantía se pierde al despertar de los sueños

Minusvalido va el azar para ayudarnos a no converger en el antagonismo absoluto y oscuro

Despiadada es la balanza que aparenta existir, como lo hacen los milagros

Pavorosa es la sombra que ilumina lo que agencio

Fructífera es la algarabía para quienes pisan las huellas que son dignas del canalla

Execrable es el cielo que nos quieren asignar

Maltrecho está el sentir y deshecho el pensar

Ileso va el tiempo como no sabiendo que es una percepción

Perfecto camina el hombre que tiene la facultad de reconocer los riesgos y acogerlos con osadía

incompleto va aquel que desconoce o se quiere desentender