Frunce el ceño el bueno anciano y la
mirada sorprendida.
¿Que puede asustar al geronte, que no
sea un mal día?
Aurelio era su nombre, pero lo
apodaban coco,
Pasión era su vida, pero esperaba
poco.
Tres y media dio el reloj, como todas
las noches.
Esta vez no mentía, por que el sol no
salía.
Autos, ruidos, gente, llantos y
parientes.
Beneplácito se encontraba, no le temía
a la muerte,
Descansando aparentaba, como la noche
latente.
Que fácil se consume la luz atrás del
rio,
Que lento disminuye la sombra del candelabro.
***
Frunce el ceño el buen niño y el grito
a voz viva.
¿Que no asusta al pequeño, sino la
vida?
María iba a ser su nombre, y la llamaron Ada,
Pasión va a ser su vida, y ni siquiera
lo esperaba.
Tres y media dio el reloj, como
ninguna noche.
Esta vez era distinta, amanecía.
Autos, ruidos, gente, llantos y
parientes.
Beneplácito se encontraba, no conocía
la muerte,
Descansando aparentaba como el día reluciente.
Que fácil se enciende el fuego atrás
del rio,
Que rápido incrementa la luz del candil.
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