miércoles, 15 de agosto de 2012

Causalidades


Baja paso a paso las escaleras, atraído por el ruido inesperado que sucede solamente cuando las ciudades duermen. Atento y con la marcha firme se acerca, como la de los felinos cuando asechan a su presa. 

Solamente 5 escalones descendió cuando este sonido que se esconde, vuelve desde el lugar más recóndito de la casa. El dilema era que él no sabía el lugar exacto desde donde provenía, pero nada de eso lo había apabullado, había resuelto descifrar el enigma.

El rechinido de los escalones parecía cada vez más fuerte, tanto, que no lograba escuchar con claridad sus pensamientos. Esta vez la escalera era casi el doble de larga de lo que suele ser cuando la utiliza diariamente. Pero nada lo detenía, había echado a volar sus fantasías y no se iba a quedar solo con eso.

Lo primero que ven sus ojos, es un retrato viejo de su abuelo muerto. Nunca se había percatado que en el rincón inferior de la parte derecha tenia escrito un número, seguramente lo pudo advertir porque estaba con todos los sentidos agudizados y no lo miraba como si fuese un día normal. 456-985 era el número que se encontraba en el cuadro que se alzaba en una pared de la casa, estaba pintado con lápiz labial rojo, pero el tiempo ayudo a que pareciera escrito con polvo.

El sonido volvió desde la nada, y su atención se volvió a su cometido primario. Esta vez apura su paso y baja los últimos escalones ya casi salteando de a dos en dos. El interruptor de la luz era de esos viejos, los que tienen la perrilla negra que hay que subirlos de un golpe para que cumpla su trabajo. Pero, esta vez no funcionó.

Se vio en el medio de la sala a oscuras, con un sonido que cada vez se hacía más fuerte y comenzaba a sonar en lapsos de tiempos más cortos. Trató de todas las formas posibles de reconocerlo, pero no importó que hiciera veinticinco años que habitara esa casa, porque se supone que uno conoce hasta el más íntimo detalle de su morada después de tanto tiempo, no logró con su objetivo.

Entre las opciones que se le presentaban opto por la que muchos no optarían, esperar el sonido nuevamente, casi sin mover un musculo y conteniendo la respiración para ir directamente hacia él. Pero esto, no volvió a suceder. La casa volvió a tener los sonidos que solamente él conocía.

Nunca supo de donde provenía el sonido, si tenía algún motivo, cuál era su causa, hasta comenzó a sospechar que se lo estuvo imaginando.
Medio confuso y con sueño, retomo las escaleras para volver a su habitación.

La longitud volvió a ser la misma y el rechinido ya no se escuchaba con tanta intensidad. En el trascurso de su vuelta recordó que algo le había llamado la atención mientras buscaba desde donde provenía el sonido, pero no alcanzaba a recordarlo con claridad. Hasta que lo vio, y se encontró con la sorpresa, que el número que había observado en el rincón inferior de la parte derecha del cuadro,
ya no existía.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario