Parafrasea un prefacio para los desprevenidos,
Ayuda a ilustrarse a los que solo vislumbran.
Dilata las metáforas hasta casi perder sus bordes,
Abraza las páginas de cualquier libro viejo.
Su sola presencia ayuda a mitigar dolores,
Y en su ausencia queda una estela de calma.
Amanecen en sus palabras las pasiones,
Reanima a los cadáveres del ocaso del día.
Mitología, filosofía, historia o canción;
Radio o teatro, más
bien, ambas dos.
Interviene también, regalando letras,
Desde Ángeles grises a cartas marcadas.
Creo oportuno escribir y con razón,
Creador de nocturnos pensantes.
Gracias a usted se hace fuerte el hombre,
Y deseo que el tiempo no le acalle la voz.

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