miércoles, 30 de marzo de 2011

Instituciones socializadoras

 Vivimos en una época que no nos dejan reflexionar por la velocidad de la misma, entonces actuamos según los pensamientos que se nos presentan en el momento. Nunca nos damos la libertad de pensar y preguntarnos, ¿porque actuamos de una manera u otra? o reflexionar sobre algunos prejuicios y estereotipos que muchas veces son tomados como naturales. Voy a intentar presentar mi punto de vista sobre porque llegamos a actuar de esta forma casi automática.

El hombre, es un ser nacido dentro de un contexto sociocultural determinado, en un tiempo señalado, con sus respectivos padres, hermanos, abuelos, vecinos, etc. Antes que este pequeño aprenda a hablar, ya tiene un nombre, un apellido, una religión, un club de fútbol, una forma de vestir, un idioma, etc.
No podemos negar que desde antes que un bebe entienda o simplemente se comunique de forma conciente y racional con su entorno, ya está dentro de numerosas categorías y tiene cuantiosas clasificaciones.
Esto nos demuestra en una manera simple que lo que hoy somos, está muy condicionado desde antes de nacer. Para citar un ejemplo que puede exponer esto con una fehaciente solidez, podríamos hablar de los bebés negros que nacieron en el siglo IV a.C., estos niños sin tener ningún tipo de culpa, ya estaban destinados a ser esclavos desde mucho antes de su nacimiento.
Esto exclusivamente se da con el simple hecho de nacer en una época en la cual tener cierto tipo de piel era suficiente para ser convertidos en esclavos. Pero después comenzamos a socializarnos. Lo primero que nos encontramos cuando comenzamos a crecer es la familia, que nos enseña una conducta, que está bien y que mal, que es bueno y que es malo, etc. Siendo esta la primer etapa de socialización. A medida que vamos progresando por la vida nos vamos topando con diferentes códigos de nuestro marco sociocultural, que obviamente nos preexiste. Estos se nos van imponiendo poco a poco con el objetivo de que encajemos mejor y podamos adaptarnos.
Las instituciones socializadoras que nos vamos a encontrar en nuestro crecimiento son: la religión, educación, amigos, trabajo, los lazos afectivos, los medios de comunicación, etc.
A partir de todo esto que se plantea, la idea que surge es la de una libertad relativa. Podemos pensar que no somos tan libres como verdaderamente creíamos y que nuestras elecciones en la vida están condicionadas y enmarcadas por todas estas variables que nos van moldeando para que logremos ser funcionales al sistema.
Si bien estamos formados y creados por otros, estos lo hacen para que podamos socializarnos, adaptarnos y poder vivir en el mundo que nos tocó. La intención que se tiene es buena, se intenta ayudar a ese bebé desprotegido que vino al mundo. El problema que evidentemente podemos encontrar está en el sistema en el que nos adaptan y en el contexto social en el que nos tocó vivir. Tal vez muchos estarían encantados con nacer en alguna determinada época del pasado, en un país específico, con una condición económica diferente, o porque no, en algún futuro lejano. Pero si volvemos a tierra y dejamos de soñar, nos encontramos con lo que tenemos; nos guste o no.
Mi intención con esta humilde interpretación del hombre es poder demostrar en cierto punto, que no todo es tan fácil como parece, y que caer en los prejuicios y estereotipos no es la respuesta a nada.
Si cada uno de nosotros nos extraeríamos aunque sea tímidamente de lo agobiante de la vida diaria y podríamos pensar simplemente con espíritu critico, por decirlo de alguna forma, nos ayudaría a entender con más facilidad ciertas cuestiones de la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario